Pregúntale a cualquier asesor cuánto se demora en publicar un inmueble y te dirá “unos minutos”. Pregúntale cuántas horas se le fueron la semana pasada en portales y la respuesta cambia. Publicar a mano no es un paso: son muchos pasos pequeños, repetidos en cada portal y repetidos otra vez cada vez que algo cambia.
Los pasos que nadie cuenta
Para un inmueble nuevo, en cada portal:
- Entrar, buscar el formulario y elegir tipo de inmueble y de negocio.
- Escribir o pegar el título y la descripción, y ajustarlos a lo que acepta ese portal.
- Llenar área, precio, administración, estrato, alcobas, baños, garajes, piso y características.
- Ubicar el inmueble en el mapa y escribir la dirección como la pide el portal.
- Subir las fotos, reordenarlas y esperar a que carguen. Si pesan mucho, primero hay que reducirlas.
- Revisar, publicar y anotar en algún lado el código que dio el portal.
Y luego vienen las actualizaciones: una rebaja de precio, una foto nueva, un “ya se arrendó”. Cada una se hace otra vez en cada portal, y la que se olvida queda como un aviso desactualizado que trae llamadas inútiles y clientes molestos.
Haz la cuenta con tus números
No hay una cifra que sirva para todos, así que mejor hazla con la tuya. Toma una semana normal y anota:
- A: inmuebles nuevos que publicas.
- B: cambios que haces sobre avisos ya publicados (precio, fotos, estado).
- P: portales en los que publicas.
- T1: minutos que te toma un inmueble nuevo en un portal.
- T2: minutos que te toma un cambio en un portal.
Horas a la semana = (A × T1 + B × T2) × P ÷ 60
Un ejemplo, solo para ver el orden de magnitud: con 10 inmuebles nuevos, 20 cambios, 3 portales, 20 minutos por publicación y 5 por cambio, son (200 + 100) × 3 ÷ 60 = 15 horas a la semana. Casi dos días de trabajo en los que nadie está mostrando inmuebles ni hablando con clientes.
Si tienes a alguien dedicado a publicar, multiplica esas horas por lo que te cuesta su hora. Ese es el valor real de publicar a mano, aunque no aparezca como una línea en tus gastos.
El costo que no se ve: lo que queda desactualizado
Las horas son la parte fácil de medir. La difícil es la que se olvida: el apartamento que se arrendó hace un mes y sigue publicado en un portal, el precio que se rebajó en uno y no en otro. Cada aviso desactualizado es una llamada que no termina en negocio y un cliente que pierde confianza. Con tres portales y cien inmuebles, saber qué está al día y qué no se vuelve imposible sin revisar uno por uno.
Qué cambia cuando se carga una sola vez
La idea detrás de OVI es simple: el inmueble se carga una sola vez en tu inventario, con sus fotos, y desde ahí sale a WASI y, a través de WASI, a los portales que tengas conectados allá. Cuando cambias el precio, el inmueble queda marcado como pendiente hasta que el cambio llega, y puedes enviar todos los pendientes con un botón.
Con eso, el × P de la fórmula desaparece y T1 y T2 se vuelven segundos de un clic. Lo que sigue costando tiempo es lo que vale la pena: tomar buenas fotos y escribir una buena descripción.
Lo que cuesta
Cada publicación, actualización o despublicación cuesta un crédito, y solo se cobra si la acción sale bien. El Plan base cuesta $89.000 al mes por inmobiliaria, con todo tu equipo, y trae 160 créditos cada mes. Los créditos adicionales valen $250, o $200 si recargas $100.000 o más.
Volviendo al ejemplo: 10 publicaciones y 20 cambios a la semana son 30 acciones, unas 120 al mes. Caben en los créditos que trae el plan. Las cuentas exactas para tu caso están en la página de precios.
Por dónde empezar
Si tu inventario hoy vive en una hoja de cálculo, ese es el mejor punto de partida: OVI la importa, reconoce las columnas habituales y te muestra qué datos le faltan a cada inmueble antes de publicarlo. Si ya lo tienes en WASI, lo puedes traer directo desde tu cuenta. Antes de publicar, revisa también qué datos necesita un buen aviso.